octubre 12, 2010

CARRO DE CARGA

CARRO DE CARGA
Después del bonito modelo anterior de coche de un caballo, damos este carro, que es una réplica fiel del utilizado, antes de generalizarse el motor de explosión, para el transporte pesado, para lo cual iban tirados por potentes caballos.
Aunque, como ya hemos repetido con casi todos los trabajos precedentes, este modelo puede hacerse al tamaño que se crea oportuno, recomendamos, como un tamaño muy idóneo, hacerlo al doble del tamaño del modelo.
Las distintas piezas que componen este fuerte carro de carga están representadas con su número correspondiente a los alzados y planta que se dan en (A), de donde pueden tomarse para su correspondiente ampliación.
Las piezas (1) laterales, de las que hay que cortar dos ejemplares (2), suelo del carro, (3
y 5) trampillas delantera y trasera, se recortarán en contrachapado de grueso proporcionado al tamaño en que se construya el modelo, mientras que las piezas (4), que forman el asiento, irán también en contrachapado, pero más fino que el de aquéllas.
De las ruedas (6) habrá que cortar cuatro ejemplares, así como de los soportes de los ejes (8), e irán en madera de pino u otra similar.
Los ejes (7) son dos listoncitos también en madera de pino y en sus extremos se fijan las ruedas por el mismo procedimiento que se da para el modelo anterior.
En (A) podemos ver asimismo dos interesantes detalles, uno de la forma de sujetar la lanza al eje delantero utilizando hembrilla y gancho, y el otro de cómo se han de sujetar los caballos a la lanza por medio de dos pequeños discos de madera que los mantendrán algo separados de aquélla.
En (6) se da la silueta del caballo, del cual hay que cortar dos figuras. Para ahorrarse trabajo se pueden recortar las dos al tiempo con la sierra de marquetería, para lo cual se dibuja uno solo de ellos sobre un trozo de tabla que se une a otro trozo igual por medio de pequeños clavos, teniendo cuidado de que ninguno de estos clavos vaya en la línea de corte ni dentro de la figura del caballo.
A estos caballos se les puede tallar un poco rudimentariamente por el procedimiento ya explicado. Simplemente con algunas hábiles incisiones y redondear los cantos de la figura se pueden conseguir buenos efectos.
También podemos ver el montaje del asiento formado por cuatro piezas, todas las cuales llevan el número 4 como nomenclatura, así como el despiece del carro para tener una idee clara de la forma de montarlo.
Para su construcción se incorporan al piso (2) los laterales (1) y las piezas (3 y 5).
Previamente se habrán clavado a la parte inferior del piso los soportes de los ejes (8) y a éstos los mismos ejes (7). A continuación se arma el asiento, fijándolo en su sitio, así como las ruedas, cuyos centros se rematan, tapando las cabezas de los tornillos con los pequeños discos que se indican, pero teniendo cuidado de hacer el taladro central de la rueda de mayor diámetro que el tornillo, a fin de que aquéllas puedan girar libremente.
Se puede pintar todo el carro en gris, excepto los radios y llantas de las ruedas, que pueden ir en amarillo. Los caballos pueden ir en blanco, con las crines y cola, así como alguna mancha, en negro y los atalajes en marrón.

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octubre 8, 2010

CONSTRUIR EN MADERA UN COCHE DE UN CABALLO

COCHE DE UN CABALLO
Este modelo, como todos los demás, puede ser construido, naturalmente, al tamaño que se desee, previa ampliación de todas las piezas que lo componen, a dicho tamaño (A).
Las piezas 1, 2, 3, 4, 4 bis, 5 y 11, que forman el cuerpo del coche, así como la 7, que es el asiento del cochero, se cortarán en contrachapado de 3 milímetros.
La pieza 6 (eje de las ruedas) es un pequeño listón de tamaño y grueso apropiado a la ampliación que se haya dado al modelo.
Los faroles (10) son dos pequeños cubos de madera, atravesados por una barrita de extremos redondeados cuyo detalle se da en (B) y de ellos habrá que cortar dos ejemplares.
También de los varales (8) se cortarán dos ejemplares, pero éstos en contrachapado de 3 milímetros.
Las ruedas (9) se recortarán con la sierra de calar en madera de pino o similar, pero más gruesas en proporción al de la madera empleada para la caja del coche.
En cuanto al caballo, se puede hacer simplemente recortado en madera lo más gruesa posible (siempre respecto a la proporcionalidad de las empleadas en los demás elementos) o después de recortarla, tallarla algo rudimentariamente por el procedimiento indicado en el capítulo de tallado de la madera.
El orden de construcción puede ser el siguien-
te: Los laterales (2) se acoplan al fondo (1), pegándolos con «supergen» u otro pegamento similar; una vez bien secas estas pegaduras, se incorporan por el mismo procedimiento a su lugar correspondiente a las piezas 4, 4 b, 5 y 11.
El techo (3) puede ofrecer dificultades para su colocación, dada su configuración convexa, pero esto puede soslayarse haciéndolo de cartón grueso.
Las piezas (6) eje de las ruedas se clava a la 4 b por su parte exterior y las ruedas se acopian a los extremos de este eje por medio de dos tornillos, más delgados que el agujero central de las mismas, a fin de que puedan girar libremente.
Los faroles (10) se acoplan en los lugares correspondientes y los varales (8) se clavan por debajo de la pieza 4. Por último, se introduce el caballo entre los varales, sujetándolo a los mismos, bien pegado o por medio de pequeños clavos.
En C vemos el despiece general del coche que nos ayudará a comprender perfectamente el orden de colocación de cada una de las piezas.
Podemos pintar por dentro y por fuera la caja, varales y ruedas en amarillo. El techo, radios y centro de las ruedas en negro, y los faros en purpurina dorada, imitando los cristales con azul claro.
En cuanto al caballo, se pintará en un color propio de los varios que suelen tener estos animales, naturalmente.

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octubre 7, 2010

Construir horreo gallego en madera

HORREO GALLEGO
El piso de este hórreo (edificación típica de Galicia y Asturias, dedicada a guardar las cosechas) lo cortaremos en contrachapado de 4 ó 5 milímetros, y los laterales, tejado, frente y trasera en la misma madera, pero de 2 ó 3 mm.
Para proceder a su construcción, una vez ampliadas las piezas al tamaño deseado y recortadas, se encolan las paredes en las ranuras correspondientes del piso (a con a y b con b), encolándolas también a su vez entre sí.
Bien seco este montaje, se encolan o clavan con alfileres las dos vertientes del tejado sobre
los caballetes correspondientes, con lo cual tendremos armado el cuerpo principal.
Por otro lado, cortamos un rectángulo en madera de pino o similar de 10 mm, de grosor aproximadamente, y de tamaño notablemente mayor que el hórreo [la proporción aproximada podemos verla en el modelo (F)], y sobre esta base se montan las columnas después de haberlas armado, cuidando queden en el sitio correspondiente.
Se arma la especie de parrilla formada por las vigas longitudinales y transversales que sirven de soporte al cuerpo del hórreo para descansar sobre las columnas. En (B) podemos ver cómo se ha de hacer el ensamble a media caja de estas vigas, las cuales, previamente, se habrán montado sobre la peana, clavándolas y encolándolas, para dejarlas bien fijas a la misma.
La «parrilla» se monta sobre la parte superior de las columnas, bien encolándola o pegándola, y sobre ella el cuerpo del edificio.
A continuación se pegan los remates del tejado, como se indica en (E), colocando una tira de cartón doblada en el ángulo a lo largo del mismo (D). Por cierto que estos remates, que son uno de los detalles más característicos de los hórreos, constan de dos elementos, los remates puntiagudos de los extremos del caballete del tejado, y las molduras que corren a lo largo de la caída de las vertientes. Los primeros se pueden hacer con dos pequeños tacos de madera, mientras los segundos se recortarán en cartón duro, si el modelo es pequeño, o en con-trachapada si es de mayor tamaño.
Por último, se arma la carreta, cuyo despiece vemos en (C), para lo cual no tenemos más que montar los laterales sobre el fondo de la misma, asi como las ruedas, que sujetaremos a los laterales por medio de dos pequeños alfileres, pegando la parte inferior de las ruedas a la peana, si deseamos que quede estática, a fin de que no se mueva. La escalera la colocaremos en su sitio, bien sujetándola o sencillamente apoyándola sobre el umbral de la puerta.
El tejado se puede pintar en rojo, imitando las tejas, mientras las paredes se pueden dejar en el color de la madera, o bien pintarlas de ocre, así como la carreta, remates del tejado y escalera.
Las columnas se pintarán de gris claro, imitando la piedra de granito.
En cuanto a la peana, se puede pintar a grandes brochazos ocre y verde.
Es conveniente emplear esmalte o pintura acrílica, pero si no disponemos de éstas, lo pintaremos con «gouache» (al «agua»), si bien después habrá de cubrirse con una capa de barniz cristal para fijar la pintura.

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octubre 4, 2010

El autogiro de una avioneta

AUTOGIRO
Nomenclatura de las piezas. — Los números entre paréntesis indican los ejemplares que hay que hacer de cada pieza.
1. Fuselaje (1).
2. Rotor (1).
3. Soporte del rotor (1).
4. Montantes anteriores (2).
5. Montante posterior (1).
6. Parabrisas (1).
7. Timón de profundidad (1).
8. Timón de dirección (1).
9. Tren de aterrizaje (2).
10. Ruedas (2).
11. Eje de las ruedas (1).
12. Centro del rotor (1).
13. Buje de la hélice (1).
14. Hélice (2).
15. Gancho de aterrizaje (1).
La forma un tanto convencional del rotor de este autogiro es debida a que está pensado para servir de original entretenimiento, como más adelante podremos ver.
Comenzaremos por hacer el fuselaje, practicando el hueco de la cabina y una ranura en la parte posterior y a continuación montamos el conjunto de cola en la forma detallada en (D), introduciendo el timón de profundidad en la ranura antedicha, y cegando con un pequeño trozo de madera la porción de ranura no ocupada por el timón.
A continuación se monta el timón de dirección, así como los montantes (4 y 5), el parabrisas (6) y el gancho de aterrizaje (15).
Las dos piezas del tren de aterrizaje (9) se recortarán en contrachapado de 3 milímetros, cuidando de dejar a cada una de ellas dos vastagos para introducirlos en los taladros correspondientes del fuselaje, y una vez estén sujetas, se les incorpora el eje del tren (11) y las ruedas (10) en su lugar.
En la parte superior del soporte del rotor incrustaremos un alfiler, o un trozo de alambre galvanizado, cuya punta afinaremos con la lima para hacerla lo más fina posible.
El rotor lo cortaremos en cartón, de grueso medio y resistente y en el disco central haremos un agujero y tres pequeñas ranuras, doblando las cuatro aspas en ángulo de unos 15 grados, todas en la misma dirección.
La pieza (12) se corta en hoja de lata, dándole la forma cónica que vemos en (A) hasta que la
lengüeta (a) penetre en la ranura (b), doblándose la lengüeta hacia dentro.
Esta pieza se monta sobre el círculo central del rotor, haciendo coincidir las pestañas de aquélla con las ranuras de éste, y doblando las pestañas para que ambas piezas queden fijas.
El rotor se coloca sobre el alfiler que lleva el soporte, de modo que la punta (del alfiler) caiga en el centro del cono del soporte (12).
Si colocamos este autogiro sobre un radiador de la calefacción, sus aspas se moverán incansablemente, por efecto del aire caliente ascendente.
Se puede pintar a gusto de cada uno, pero preferiblemente con colores vivos, lo que le hará más decorativo.

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octubre 1, 2010

HIDROAVIÓN VICKERS

HIDROAVIÓN VICKERS «WALRUS»
Nomenclatura de las piezas. — Los números entre paréntesis indican los ejemplares que hay que hacer de cada pieza.
1. Casco de canoa (1).
2. Ala alta (1).
3. Ala baja (2).
4. Góndola del motor (1).
5. Hélice (1).
6. Largueros del motor (4).
7. Larguerillos del motor (4).
8. Largueros del ala (4).
9. Flotadores (2).
10. Timón de dirección (1).
11. Timón de profundidad (2).
12. Largueros del timón (4). 13.. Rueda de cola (1).
Este avión fue utilizado por la aeronáutica naval británica en el período 1929-1936, siendo del tipo anfibio; es decir, que podía aterrizar o ame-rizar indistintamente, y del tipo mixto casco de canoa y flotadores laterales.
Como en los casos anteriores, lo primero que se construirá será el casco, cuya plantilla tomaremos de (A) y al cual se le hará una ranura en la parte superior posterior, para el encaje del timón de dirección.
Las alas, que se dan en (B), se cortarán y pulirán hasta darles un acabado lo más perfecto posible. El ala superior se cortará en dos partes que se ensamblarán de la manera que se indica en (C) para darle una forma en ligera flecha, así como el perfil en ángulo y la debida consistencia.
Las dos partes del ala inferior se encajan en los taladros que se habrán hecho en los costados del fuselaje (D).
En ambas alas se practicarán también cuatro taladros, que servirán para el encaje de los largueros, insistiendo en la necesidad de montar éstos sobre las piezas correspondientes, mediante su encaje en los taladros.
Una vez hechos los flotadores, se montan en los extremos inferiores de los largueros (8), pasando éstos hacia arriba por los taladros del ala inferior, fijándose a la altura conveniente, bien pegados.
Los montantes (6) se fijan al fuselaje y sobre ellos se monta el motor y, sobre éste, a su vez, los montantes (7) en la forma que se ve claramente en el detalle (E).
Sobre este conjunto se coloca el ala superior, encajando en los lugares correspondientes la parte superior de los montantes y largueros.
El timón de dirección se acopla en su sitio y las dos porciones del timón de profundidad se pegan o clavan a ambos lados del fuselaje, re-
forzadas por los montantes (12) y por último se coloca la rueda trasera del tren de aterrizaje (13).
Este avión lo pintaremos en su totalidad de purpurina plateada, imitando los cristales de la cabina con azul claro, enmarcadas por gris oscuro.
La purpurina podemos conseguirla mezclando el polvo metálico que se vende en el comercio en sobres a poco precio con un poco de barniz cristal u otro incoloro, moviéndolo hasta conseguir que la purpurina se disuelva bien en el barniz.
En ambos costados del fuselaje se imitarán, pintándolas, las ruedas del tren de aterrizaje, en posición de replegadas. Además de pintarlas, se pueden tallar, dándoles un ligero relieve, para mayor sensación de realidad.
Para darle un aspecto más vistoso, se puede pintar en la parte posterior del timón de dirección la bandera inglesa u otra cualquiera, así como unas escarapelas en los extremos de los planos.

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