TALLADO DE LA MADERA
TALLADO DE LA MADERA
En el tallado de la madera, además de la habilidad manual interviene el sentido artístico de cada persona.
La producción de obras muy ajustadas al modelo real es difícil y requiere una serie de conocimientos artísticos tales como dibujo, modelado, sentido de la proporción, etc.
Pero como en este caso se trata del tallado de figuras rudimentarias, la cosa varía, ya que esto está al alcance de todo el mundo que tenga un mínimo de destreza y concentre su atención en el trabajo.
Para el tallado de la madera se utilizan unas herramientas especiales llamadas «gubias», que son una serie de pequeñas cuchillas con distintos perfiles de corte que se adaptan a un mango y facilitan extraordinariamente el trabajo. Estas herramientas se pueden adquirir en cualquier establecimiento dedicado a la venta de material para artistas.
Pero si no disponemos de ellas, o no deseamos gastar dinero en su compra, nosotros mismos podemos hacernos otras herramientas que la sustituyan.
En primer lugar es imprescindible una navaja (mejor de dos o tres hojas no muy largas, pero sí muy sólidas).
También podemos agenciarnos otras navajas especiales; una de ellas, de hoja curva, la haremos con un trozo de fleje de acero, el cual destemplaremos para darle la curvatura deseada y afilarla, una vez hecho lo cual volveremos a templarla.
Para destemplar el acero, basta simplemente con calentarlo al rojo vivo y sumergirlo en agua fría, siguiendo el mismo procedimiento para darle temple nuevamente.
También nos puede servir un raspador de los utilizados en las oficinas, el cual afilaremos lo más posible, así como las cuchillas de afeitar y las llamadas de aeromodelismo.
La forma de proceder es la siguiente:
Se toma un trozo de madera de tamaño y grosor apropiado al objeto que vamos a tallar y sobre una de sus caras se dibuja dicho objeto, con línea bien marcada para evitar que en las sucesivas manipulaciones se borre el dibujo.
A continuación, si la figura no es muy gruesa, se recorta con la segueta, procurando hacer el corte como un milímetro por la parte de fuera del dibujo.
Si la pieza de madera fuera excesivamente gruesa, se desbastará con el formón y después con la navaja, papel de lija y limas más finas.
Una vez definida la figura y debidamente redondeados los cantos, según requiera la forma del modelo, procederemos a darle más o menos acabado, según la habilidad de cada uno, a los relieves y concavidades correspondientes a la anatomía o estructura de la figura que se talle, para lo cual utilizaremos las gubias, si las tenemos, y si no las herramientas descritas anteriormente.
Este es el procedimiento general a seguir, pero en cuanto al resultado, repetimos que depende de la habilidad, paciencia y arte del ejecutante.
Los cortes de navaja, así como los golpes de lima, deberán darse en el sentido de la dirección de la veta de la madera.
Un material óptimo para comenzar el tallado es la corteza de pino, pues su blandura y la falta de veta facilitan extraordinariamente el aprendizaje del tallado.
En cuanto a la madera, deberá de ser blanda, tal como pino, chopo, etc.



